
Llega la primavera y con ella la lluvia, el frío y la nieve que te sorprende nada más despertarte. Pero esta lluvia no es una lluvia triste que te hace quedarte en casa mirando por la ventana con la nariz pegada al cristal. Dentro de muy poco tendré que empezar a hacer las maletas y eso hace que todo esté bien. Tengo que reconocer que he hechado un poco de menos la ciudad porque los últimos días aquí fueron geniales y ya tenía ganas de volver al Pexigo República Independiente, pero las vacaciones fueron completas. Me encantó el domingo con AnaRosa y la noche en el Faiscas, a pesar de la muleta. Recuerdos especiales a esos personajes que conozco desde tiempos inmemoriables y suelo encontrarme siempre en noches absurdas y fiestas populares. Siempre hacen que volver a casa sea mucho más divertido.
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