1 de agosto de 2008

No jodás más


La foto es de la calle Huertas, por la que he bajado cada día deprisa y corriendo, con los guiones en la mano y enredándome las gafas, con el mp3., con la correa del bolso...que desatre. A la vuelta, ya más relajada leía con calma todas las citas literarias que están impresas en los adoquines, Quevedo, Lope de Vega, Cervantes...Es una zona muy cultural, hay un montón de teatros y está llena de cafés y bares donde se pueden ver las mejores actuaciones de jazz en directo. Lo echaré de menos. Ayer fue mi última clase. Al final casi acabamos todos llorando con Daniela.Una larga historia. Cuando vine aquí, nunca creí que la experiencia sería tan... definitiva. Hasta ahora me lo había tomado más o menos como un pasatiempo, una opción para rellenar los huecos en blanco que de vez en cuando se me han presentado por sorpresa y no sabía como tapar o simplemente como una necesidad vital. Sin pretensiones.Siempre me ha gustado escapar y siempre me he aburrido con facilidad de todo lo que no me provocaba una sacudida, un cambio de estado, un te odio porque te quiero. Este curso no ha supuesto algo así, no me ha venido por la espalda, pero me ha dado la energía que no tenía, se ha metido en mi cabeza y ha reordenado todo el caos que había, a excepción de algunas cosas que forman parte de mi estado natural y que no cambiarán nunca. Me ha dado sobretodo algo que hasta ahora no tenía. Confianza. Fuerza para hacer acrobacias en público y no caerme, como esperaba y la convicción de que tengo muchas cosas que decir. Cuando ayer llegué a casa después de la cena y los chupitos, las dudas que giraban en círculos sobre mi cabeza bajaron a la tierra a darme las buenas noches y recordarme ciertas palabras con acento argentino"no jodás más, Olalla, tu valés para esto".

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