Al Alba todo parece más intenso. La luz empieza a cegarte poco o a poco. Al principio es una luz tenue, la oscuridad resbala, espesa, entre las manos, los ojos se entrecierran para enfocar el cambio de sombras y todo va muy muy despacio. Poco a poco. De repente todo es blanco. Tan blanco que parece que no hay nada más allá. Tan blanco que la fuerza y la intensidad hacen que apartes la mirada porque tienes miedo de no volver a abrir los ojos. Así es el alba. Caótica, preciosa, intensa, oscura y brillante al mismo tiempo. La electricidad que se produce en un cambio de frecuencias, la magia de lo que todavía no se ha ido y lo que aún está por venir. La risa que se convierte en llanto y el llanto que estalla, como un grito que resuena en el más enfermizo de los silencios. Contradictoria. Porque la noche acaba y el día empieza. Y al revés. Siempre al revés. Profunda calma, nerviosa inteligencia. El amanecer de los que han dormido, el refugio de los que nunca duermen. Así es el alba. Improvisada, porque todos los despertares son diferentes. Pero constante cada día. De alma profunda y enormememente creativa y sinceramente humana. Porque no hay nada más bonito que estar sentadas cogidas de la mano viendo como la noche desaparece y empieza, como la historia interminable, un nuevo día. Porque no hay nada más bonito que fumarse un cigarro esperando que se consuman las sombras y brille la luz. Porque no hay nada más bonito que el alba. Porque no hay nada más bonito que tu.
18 de febrero de 2009
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1 comentario:
Al alba? Al alba? a mi lo que me gusta es el amanecer!!!
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