
Un, dos, tres, cuatro... ¿puedo parar ya de contar y empezar a esconderme yo? Todo llega para quien sabe esperar, se suele decir pero la paciencia no es uno de los valores de los que puedo presumir y las salas de todos los hopitales de la ciudad me hacen ya la reverencia cuando me ven aparecer a altas horas de la madrugada. Hoy una vez más me veo incluida en una de esas horribles listas de espera y mi vida en consecuencia no hace más que darle al stand by mientras yo no hago más que retrasar una huida. Esperar no es la respuesta a la vida, pero que hacer cuando la vida te obliga a contar hasta 10 una y otra vez?
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